El verano nos deja vacaciones, días de playa, más tiempo al aire libre y, normalmente, muy buenos recuerdos. Pero cuando llega septiembre también es habitual mirarse al espejo y notar que la piel no está exactamente igual que antes.
Puede estar más seca, apagada o tirante. Quizá hayan aparecido pequeñas manchas que en junio apenas se apreciaban. En otras personas aumenta la sensación de textura irregular o las líneas de expresión parecen algo más marcadas.
Si te ocurre, no significa necesariamente que hayas cuidado mal tu piel durante el verano. Incluso utilizando protección solar, los meses de mayor exposición al sol, junto con el calor, el viento, el agua del mar, el cloro de las piscinas y los cambios en nuestras rutinas, pueden alterar temporalmente el estado de la piel.
Por eso septiembre es un buen momento para valorar cómo se encuentra y adaptar de nuevo los cuidados.
En Estética Ramona López, en Mompía (Santa Cruz de Bezana, Cantabria), trabajamos diferentes tratamientos faciales que pueden ayudarnos a recuperar hidratación, luminosidad y calidad cutánea después del verano. Pero el primer paso no debería ser elegir una máquina o un tratamiento concreto: debería ser observar qué necesita realmente tu piel.
¿Qué le ocurre a nuestra piel durante el verano?
Cuando pensamos en verano y piel solemos pensar únicamente en el sol. Sin embargo, hay muchos más factores implicados.
Durante julio y agosto nuestra piel puede estar expuesta de manera repetida a:
- radiación ultravioleta;
- temperaturas más altas;
- sudor;
- sal del mar;
- cloro de las piscinas;
- viento;
- aire acondicionado;
- cambios en los horarios de sueño;
- modificaciones en nuestra alimentación y consumo de agua.
Además, solemos cambiar nuestra rutina cosmética. Utilizamos protector solar con mayor frecuencia, nos duchamos más veces, viajamos y, en ocasiones, somos menos constantes con los productos que utilizamos habitualmente.
El resultado puede ser una alteración de la barrera cutánea y una piel que en septiembre necesita recuperar equilibrio.
¿Cuáles son los problemas de piel más habituales después del verano?
No todas las personas llegan a septiembre con las mismas necesidades.
Deshidratación
Es probablemente una de las más frecuentes.
La piel puede sentirse tirante, menos flexible o incluso presentar pequeñas zonas de descamación.
Y hay algo importante: tener la piel grasa no significa que no pueda estar deshidratada. Grasa e hidratación son conceptos diferentes.
Falta de luminosidad
Después de varias semanas de exposición ambiental, puede acumularse una mayor cantidad de células superficiales y la piel puede perder parte de ese aspecto uniforme y luminoso.
Manchas más visibles
La exposición solar puede hacer más evidentes determinadas alteraciones de la pigmentación.
No todas las manchas son iguales, por lo que antes de intentar eliminarlas con cualquier producto es importante identificar correctamente qué estamos viendo.
Textura irregular
La combinación de deshidratación, acumulación superficial de células y cambios en la producción de sebo puede hacer que la piel tenga un tacto diferente.
Mayor percepción de las líneas de expresión
Una piel deshidratada puede hacer que determinadas líneas parezcan más evidentes.
Eso no significa necesariamente que durante dos meses hayas envejecido de repente. En muchos casos, mejorar la hidratación y la calidad de la piel cambia notablemente su aspecto.
Entonces, ¿qué debemos hacer con la piel en septiembre?
La respuesta corta es: primero valorar y después tratar.
Uno de los errores habituales después de las vacaciones consiste en querer hacerlo todo a la vez.
Exfoliante, ácidos, retinol, mascarillas, nuevos sérums y algún tratamiento profesional.
Más no siempre significa mejor.
Si la piel llega sensibilizada después del verano, introducir demasiados estímulos puede conseguir precisamente el efecto contrario al que buscamos.
En nuestro centro de estética en Mompía preferimos analizar el estado de la piel y plantear un protocolo progresivo.
BDR después del verano: renovación personalizada de la piel
BDR es una de las opciones que podemos incorporar dentro de los protocolos faciales cuando buscamos trabajar aspectos como textura, hidratación, luminosidad o calidad general de la piel.
La ventaja de trabajar con protocolos personalizados es que podemos adaptar el tratamiento al estado concreto del rostro.
Después del verano no buscamos simplemente “hacer una limpieza”.
Buscamos saber:
- cómo está la hidratación;
- cómo responde la piel;
- si existe sensibilidad;
- qué textura presenta;
- qué necesidades son prioritarias.
A partir de ahí podemos plantear el tratamiento más adecuado.
Indiba facial después del verano
Indiba facial es otra de las herramientas que utilizamos en Estética Ramona López.
La tecnología trabaja mediante radiofrecuencia a 448 kHz y se utiliza en estética para favorecer procesos relacionados con la microcirculación y la calidad de los tejidos.
Después del verano puede resultar especialmente interesante cuando buscamos trabajar:
- luminosidad;
- calidad cutánea;
- firmeza;
- aspecto de cansancio;
- hidratación dentro de un protocolo facial.
Además, es un tratamiento que no necesita un largo periodo de recuperación, algo especialmente cómodo cuando septiembre significa volver al trabajo y a las rutinas habituales.
FHOS para recuperar luminosidad
Otra posibilidad es incorporar FHOS dentro de un protocolo facial.
La fotobiomodulación utiliza determinadas longitudes de onda de luz con el objetivo de estimular respuestas biológicas en los tejidos.
Puede integrarse en tratamientos orientados a mejorar el aspecto general de la piel, aportar luminosidad y acompañar los procesos de recuperación cutánea.
No existe, sin embargo, un tratamiento universalmente mejor.
Una persona con piel seca y sensible no tiene por qué necesitar exactamente el mismo protocolo que alguien con piel grasa, manchas o signos de envejecimiento.
Cosmética: lo que haces en casa importa muchísimo
Una sesión profesional puede ayudar, pero sería un error pensar que sustituye los cuidados diarios.
La rutina domiciliaria es fundamental.
En Estética Ramona López trabajamos también con cosmética profesional Matis Paris, lo que nos permite recomendar productos en función de las necesidades de cada piel.
Después del verano suele ser interesante revisar cuatro pilares básicos:
Limpieza
Debe eliminar protector solar, maquillaje, sudor e impurezas sin dejar sensación de tirantez.
Hidratación
Una buena hidratante ayuda a mantener la función barrera de la piel.
Antioxidantes
Determinados activos antioxidantes pueden complementar la protección frente al estrés oxidativo.
Fotoprotección
Septiembre no significa guardar el protector solar.
En Cantabria podemos tener días grises o lluviosos, pero la radiación ultravioleta sigue existiendo. La fotoprotección debe mantenerse durante todo el año, especialmente si existe tendencia a desarrollar manchas.
¿Tengo que exfoliar mucho para eliminar la piel dañada del verano?
No.
Esta es una duda especialmente importante.
Una exfoliación excesiva puede alterar aún más la barrera cutánea. La frecuencia y el tipo de exfoliación deben adaptarse a cada piel.
Si notas sensibilidad, rojeces persistentes o irritación, no es el momento de empezar a utilizar todos los ácidos que encuentres en casa.
¿Septiembre es buen momento para tratar las manchas?
Es un buen momento para empezar a valorar las manchas, pero eso no significa que todos los tratamientos despigmentantes deban comenzar automáticamente el 1 de septiembre.
En Cantabria todavía podemos tener días de bastante exposición solar durante septiembre.
Dependiendo del tratamiento, del fototipo y de los hábitos de cada persona, puede resultar recomendable esperar o comenzar con medidas más conservadoras.
Por eso la valoración individual es tan importante.
¿Cuánto tarda en recuperarse la piel después del verano?
No existe una cifra universal.
Una piel ligeramente deshidratada puede mejorar rápidamente al recuperar una rutina adecuada. Otros problemas, como determinadas alteraciones de pigmentación o textura, pueden requerir varias semanas o un protocolo específico.
Lo importante es no buscar resultados inmediatos a cualquier precio.
Preguntas frecuentes sobre el cuidado de la piel después del verano
¿Cuál es el mejor tratamiento facial después del verano?
No existe uno que sea mejor para todo el mundo. BDR, Indiba facial, FHOS y diferentes protocolos cosméticos pueden ser opciones interesantes dependiendo del estado y las necesidades de la piel.
¿Puedo hacerme Indiba facial en septiembre?
Sí, siempre que no exista alguna contraindicación individual. Tras una valoración podemos determinar si es una opción adecuada para tus objetivos.
¿Tengo que cambiar mis cremas después del verano?
No necesariamente todas, pero septiembre es un buen momento para revisar la rutina. Las necesidades de la piel pueden cambiar con las estaciones.
¿Qué hago si me han aparecido manchas?
Lo primero es evitar intentar tratarlas indiscriminadamente. Hay diferentes tipos de manchas y, si una lesión es nueva, cambia de aspecto o genera dudas, debe ser valorada por un profesional sanitario adecuado.
¿Debo seguir utilizando SPF 50 en septiembre?
La fotoprotección sigue siendo importante. El nivel y formato más adecuados dependerán del tipo de piel, exposición y circunstancias personales.
Septiembre: el momento de escuchar otra vez a tu piel
Después de pasar semanas pensando en proteger nuestra piel del sol, septiembre puede convertirse en el momento perfecto para comprobar cómo ha respondido.
No se trata de borrar el verano de nuestra cara ni de iniciar inmediatamente una batería de tratamientos.
Se trata de recuperar equilibrio, hidratación y una rutina adecuada.
Si vives en Mompía, Bezana, Santander o cualquier otro punto de Cantabria y notas tu piel más seca, apagada o irregular después de las vacaciones, septiembre puede ser un buen momento para empezar a cuidarla de nuevo.
